Aniversario de la Constitución Española

“No pueden hacer eso porque sería inconstitucional”. “Como me expropien la casa, les pongo una querella ante el Tribunal Constitucional”. “Yo tengo derecho a hacer huelga, y eso implica no dejar que nadie entre a trabajar. Lo dice la Constitución”. Perlas de ese calibre, otras similares, y peores aún, hemos escuchado todos en conversaciones en la barra de un bar, en café con amigos o en la mesa con la familia: son típicas cada vez que se tocan temas jurídicos. Metemos la Constitución en muchas conversaciones porque sabemos que es una norma muy importante en nuestro país y que debe ser obedecida.

Sin embargo, ¿cuántas personas se la han leído? Y de las que la han leído, ¿cuántos la comprenden realmente?

 

Siendo la norma suprema del ordenamiento jurídico español, la que fundamenta y legitima a las demás, aquella que todas las demás leyes deben obedecer, muy pocos españoles la han leído siquiera. En otros países de nuestro entorno, como Francia, es una asignatura escolar, con lo que todos los franceses la conocen, al menos superficialmente. En España se habla de la Constitución sin haberla leído y mucho menos comprendido. Nos suenan ciertas ideas que hemos escuchado en las noticias o en tertulias políticas, o de alguien que creemos que sabe de eso, pero la mayoría de la población habla de la Constitución sin conocimiento de causa.

Hay quien cree que la han reformado ya muchas veces, pero no es así: ¿Sabéis cuántas veces ha sido modificada la Constitución?. Sólo dos veces ha sido modificada pese a la cantidad de veces que se habla de cambiarla.

Poca gente sabe que los españoles no elegimos directamente al Presidente del Gobierno; o que el Jefe del Estado es el Rey. Mucha gente cree que la Diputación Provincial y la Delegación de Gobierno son lo mismo. Si hablamos del derecho al juez ordinario predeterminado por la ley, igual suena a chino. Lo de los aforamientos es algo que hemos oído, pero eso de tener que pedir permiso al Congreso para poder detener a un Diputado es posible que sea nuevo para muchos y se crean que, o bien acaban de meterlo, o bien es una maldad inventada por este autor.

Las respuestas a todas esas dudas y a muchas más están en los 169 artículos que componen la Constitución, que fueron redactados en el año 1978, que parece ya tan lejano. Esos treinta y ocho años transcurridos se notan en el propio lenguaje, que puede resultar algo ajeno en ocasiones; se notan en referencias a las comunicaciones postales y telegráficas; en el incompleto cuadro competencial autonómico, cuya realidad actual escapa a los límites de los artículos 148 y 149 gracias al artículo 150.

No es sencillo entender puntos como el apartado tercero del artículo nueve, en que cada palabra encierra un concepto que precisa ser definido. Hasta declaraciones simples, como nombrar a Madrid villa en vez de ciudad, esconden una historia.

Acercar la Constitución es una tarea de didáctica que debería ser realizada por el propio sistema escolar, de forma que los adultos españoles ya la conocieran cuando estuvieran en condiciones de ejercer su derecho al voto. Parece lógico pensar que cualquier español debería saber algo de esa norma fundamental, algo más que lo oído en la tele o en la barra de un bar, y dado que no existe un sistema público para atender esta necesidad, somos los propios ciudadanos los que debemos buscar la información.

En el trigésimo octavo cumpleaños de nuestra Constitución se inaugura una nueva etapa en esta web, en la que intentaremos ir acercando un poco más nuestra Carta Magna al público interesado en comprenderla mejor.

Sean ustedes bienvenidos.

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